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4 jul. 2012

Fondos blancos

Dibujo desde que tengo conciencia de los utensilios de escritura, pero cuando supe que quería dedicarme a ello si no enteramente casi, y también hace mucho de eso, fue dibujando cómic. 
Mi primer cómic medianamente serio aunque como suele ocurrir a menudo caído en el olvido en algún estante de mi cuarto, lo empecé con 15 o 16 años. Hasta el momento me había dedicado casi por completo a hacer ilustraciones sueltas y tenía una gran apetencia por hacer que todos esos dibujos sin casar tuvieran un por que.
No fue hasta que llegué a las 300 paginas que no me di cuenta de que no me gustaba hacer fondos. Había una total ausencia de fondos en prácticamente todas las paginas a excepción de algunos planos generales en los que no me quedaba mas remedio que explicar visualmente donde se encontraban los personajes, y hasta esos estaban a penas vagamente trazados.

La verdad sobre todo esto es que carezco de paciencia. Tengo que estar realizando trabajos de finalización rápida o trabajar bajo presión para que un dibujo realmente termine. Envidio monstruosamente (pero de forma sana y con admiración) a todos esos dibujantes que obran fondos increíbles, detallados, profundos y tangibles. Tengo la certeza de que si me pongo a ello puedo hacerlo, pero la pereza que me produce roza lo indescriptible.

Sin embargo no puedo evitar sentirme un poco culpable, tengo cientos de cosas que probablemente un fondo adecuado, que no un simple escenario donde colocar a los muñequitos encima, habría quedado en muchos casos redondo. Un propósito para este nuevo año (yo empiezo los años cuando me conviene) es empezar a trabajar fondos

Y hablando de no-fondos. Ha llegado a mi, después de casi un año, una ilustración que le hice a un amigo como regalo para uno de sus personajes de rol. Me ha hecho mucha ilusión volver a ver a Shin Sara después de tanto tiempo. Si todo va como tiene que ir va a terminar en las paginas del libro de donde salió la misma partida en la que vi intervenir a esta concubina del imperio babilónico. ¡Me acordaré de hacer publicidad cuando eso ocurra!



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