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20 ago. 2012

La verdad sin edulcorar

Algunas personas me han pedido sin palabras que haga esto. La verdad es que me sorprende lo que creen muchos acerca del material que utilizo para dibujar (si, voy a hablar de pinceles) lo cual para mi es un halago aunque también me recuerda amargamente en la situación  en la que me encuentro económicamente... aunque por otro lado me hace sentir bien por el hecho de que puedo hacer cualquier cosa con muy poco... En resumen, es una mezcla de sentimientos que va y viene no apta para desequilibrados. Que bien, estoy a salvo.

Por lo general la gente cree, por lo que le suelo contar, que lo único que no tengo es una tableta gráfica, cosa que espero cambie pronto, pero lo cierto es que carezco de muchas cosas que veo los artistas utilizan y que por otro lado yo no necesito. No de forma desesperada al menos.
Y lo que yo utilizo son solamente 3 cosas.

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Esto es probablemente lo más caro que tengo después del portátil. Son mis acuarelas, con lo que pinto. Llevan conmigo al rededor de 12 años porque aprendí a utilizarlas de modo que se gasten lo menos posible. Vinieron en una lata de unos 70 lápices y he perdido unos cuantos, aunque la mayoría suelo recuperarlos de nuevo al poco tiempo.

Los Faber Castell acuarelables me los regalaron, creo, en un cumpleaños o en un día de reyes. Al principio pintaba con ellos como se suele hacer (bueno mentira, al principio no pintaba con ellos porque me daba pena usarlos), pintaba el papel y luego con un pincel y agua expandía. Sin embargo notaba que se gastaban muy rápido. Concretamente el negro y el color carne que eran .los que mas utilizaba. Presa del pánico, empecé a probar a mojar directamente el pincel en la punta del lápiz, y, oh, descubrí mi filón personal. Sólo de ese modo se explica como todavía no haya tenido que reponer ninguno.


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Los pinceles es en lo que menos dinero gasto. Es una vergüenza que lo diga pero es cierto. Recuerdo que hasta no hace mucho tenía un pincel de bastante mala calidad que se había despeinado, pero con el que podía pintar muy bien detalles demasiado pequeños y no se me descontrolaba el color que ponía en el papel. Lo perdí y tuve que comprarme un par de distintos tamaños, pero he gastado lo menos que he podido...


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Los bolígrafos son casi un mantra para mi. Cada vez que paso por tiendas o copisterías me llevo un par. Tengo bolígrafos y rotuladores negros de todas las marcas, clases, casas y formas, aunque una vez en casa no suelo encontrar disponibles más que los tres de siempre y no se por qué... Les cogí especial cariño cuando empecé a dibujar comics, porque los dejaba en blanco y negro, por aquello de dibujar manga, y si tenía que rellenar o sombrear era con los propios rotuladores. ¿Queréis hacerme feliz? Regaladme un paquete de 10 bolígrafos negros de distintos grosores. Permanentes a poder ser.






Creo firmemente que, si bien tener herramientas de cierta calidad siempre ayuda, no tanto la cantidad de cosas a la disposición de cada uno. Rotulo comics, entinto dibujos y disimulo defectos de cuadros para la venta con el mismo rotulador. Pinto con unos lápices de colores que llevan sin ser afilados años para que no perder en el proceso nada de la mina de color. ''Escaneo'' mis dibujos con una cámara de foto y hago malabares cuando tengo que sacarle varias fotos a uno en concreto para después unirlas de forma creíble , sin ir mas lejos, el cartel de la feria medieval son unas 6 fotos. Una vez te acostumbras a utilizar lo mínimo para hacer lo mismo que hace otro con tres mil herramientas más, sabes que el dinero es lo último que necesitas para hacer arte.



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