Últimamente me he encontrado de forma arbitraria con desconocidos sumergidos en el tema de la literatura y las novelas, especialmente en el género fantástico, y las conversaciones han sido muy gratas con resultados plásticos e instructivos. Entre todos hemos llegado a la conclusión de que cada vez hay más novelas de pacotilla, y autores del mismo palo, generadas por el simple hecho de o bien ganar dinero desesperadamente, o bien pertenecer a un extraño boom de escritores saliendo de debajo de las piedras con obras muy cuestionables. Yo no soy una experta ni mucho menos, pero el cierto fondo que me corresponde me permite entender todo eso y comprobar que es cierto.
Al menos tiene su lado bueno, el género de fantasía ha dejado de ser un simple género que se ha puesto de moda para convertirse en un referente importante. Lo que antes estaba en segundo plano, ahora cobra un protagonismo, creo, merecido.
En otro término de asuntos, tengo una muela picada, me duele terriblemente la espalda y ya que me sacáis el tema del dinero, me hace falta. Como a todos. Cuando me toque la lotería os invito a todos a una hipoteca pagada con derecho a pequeño terruño para plantar tomates.
Y ya que estamos, os presento a otro de mis personajes. Oficialmente, entendiendo por oficial la primera corrección del borrador en la que estoy trabajando ahora, esta buena mujer aún no ha aparecido, pero yo la presento de todos modos en sociedad.
En realidad de buena no tiene absolutamente nada. Es una bruja (tanto en el sentido literal como de alimaña), ninfómana, que persigue a los soldados de la índole de Horus para hacerles sufrir sus pecaminosas propuestas de mal bicho. Huele igual que una toalla mojada guardada en un cajón durante un mes, y en general es de género confuso. Es una de las hacedoras más importantes de la historia y tanto su pasado como su persona me han traído bastantes dolores de cabeza hasta que por fin di con la imagen de ella que quería.
Con todos ustedes, Garnubia.
En el próximo capítulo: recursos y maneras que tengo para inventarle los nombres a los personajes y personajas.
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